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Cordillera

Por Gustavo Romero Borri


La montaña perfora mi mirada
Hasta rozar lo inerte que me habita:
También mi cuerpo es templo

De soledad, de piedra, de silencios y miedos,
De escarcha acariciada por el cielo Y de vientos en fuga.

La montaña es lo otro...
Pulveriza tu voz para que un hilo
De tu voz se haga cielo:

Cielo para medirte
Con todo lo que siendo territorio del ojo
Huye hacia las estrellas alejadas

Ajeno a la semilla y la paloma.
Estas piedras están sobre la tierra
Atadas por su peso:

Su vocación es abrazar el cosmos
No el efímero soplo de lo humano.
Soy un breve latido

Que un breve tiempo acuna.
Frente a tus grandes aguas
Paridas por tus piedras como úteros

Soy apenas la sed:
Soy la pequeña sed de un labio enorme
Llamado Humanidad.

Soy esta inmensidad que me levanta
Abandonándome.
Soy apenas el Hombre,

Hijo de un parto enorme
Engendrado en la noche más noche de mi especie.
Soy un grano de arena ante tu piedra

Donde livianamente
Viaja la eternidad.